miércoles, 29 de marzo de 2017

Carlos Osoro: "Todos los hombres, sin excepción, tenemos el mismo derecho de ciudadanía". Jesús Bastante (Religión Digital)

"Pedimos perdón por todos aquellos a los que hemos abandonado, que no tienen quien se acuerde de ellos"


En muchos casos, nadie reclama sus cuerpos, y son enterrados sin ceremonia. Nadie reza por ellos. Hasta ayer. El cardenal de Madrid, Carlos Osoro, y el presidente de Mensajeros de la Paz, padre Ángel, abrieron anoche en San Antón una bendita costumbre: la de encontrarse, todos los últimos martes de cada mes, para ofrecer una Eucaristía en memoria de los muertos olvidados.
"Hoy queremos recordar a esos Cristos de hoy, sobre todo a los que han muerto sin que nadie les haga caso, en la calle", proclamó en su homilía Carlos Osoro. "Nadie se acuerda de ellos, nosotros queremos cogerlos de la mano". La misa, que se celebró a los pies del "Cristo de los Niños", ante casi un centenar de personas -muchos de ellos, los sin techo, parroquianos preferidos de San Antón-, fue un ruego para que "el corazón de cada ser humano sea un corazón en el que todos tengan carta de ciudadanía, que todos tengan carnet para entrar".
"Todos tenemos dificultades para dejar entrar a los que no piensan como yo -apuntó Osoro-. Ponemos fronteras. No seamos así. Tengamos un corazón donde todos podamos entrar, no echemos a nadie. Que todos sean ciudadanos de nuestro corazón".
Para el cardenal de Madrid, y desde ayer, mucho más si cabe, el cardenal de los olvidados, de los corazones rotos (después de la misa, Osoro se entretuvo, durante más de media hora, escuchando las historias de las personas sin hogar, recogiendo pedidos, escuchando "confesiones"), "es urgente pedir perdón por todos aquellos a los que hemos abandonado, por los que no tienen a nadie que se acuerde de ellos".
Un solo latido, el "mismo sístole y diástole del corazón de Jesús". Eso es lo que necesitamos, y a lo que se comprometió el cardenal de Madrid. Con todos los olvidados: los que viven y mueren en la calle, los refugiados, los perseguidos en esta sociedad de las prisas y del individualismo. "¿Deseamos ser hombres y mujeres de los demás?", se preguntó Osoro.
La palabra clave, el acompañamiento. "El Señor nos pide que acompañemos al que nos acompaña", que hagamos camino de Emaús con todos. "No hay nada que nos pueda impedir el acompañamiento, sin preguntar qué hizo o qué piensa el otro, porque es imagen de Dios".
El Evangelio hablaba de la curación al paralítico. "Toma tu camilla y camina con ella", dice Jesús. "Lo importante es que Jesús nos pide que echemos a andar, no importa la camilla que llevemos, no importa lo que tengamos en la mochila. Todos los hombres, sin excepción, tenemos el mismo derecho de ciudadanía".

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